– Déficits o superávits nutricionales: De hierro, de ácido fólico (anemias), de otras vitaminas o minerales…
– Hipertensión.
– Hipercolesterolemia (colesterol alto) u otras dislipemias.
– Patologías digestivas como reflujo gastroesofágico, síndrome de intestino irritable, SIBO, hipoclorhidria… O síntomas como hinchazón, gases, etc.
– Intolerancias, celiaquía, alergias…
– Alteraciones hormonales como endometriosis, SOP, fertilidad, síndrome premenstrual o síntomas de menopausia…
– Etc.